No es un título para llamar la atención, es una realidad: En Alemania está terminantemente prohibido hacer homeschooling (enseñar a distancia o desde la casa), incluso ahora que hay una pandemia mundial.

Pero ¿Cuáles son las razones de esta drástica decisión? Según las autoridades, son 4 los argumentos que los llevaron a tomar esta medida:

La primera gran razón que entregan los expertos alemanes, es que los niños de escasos recursos tendrán grandes problemas para centrarse en los estudios si se quedan en su casa.

En los sectores rurales de Alemania, los niños, o van al colegio o se quedan en los campos trabajando. El colegio es una salida de escape a esa realidad, y quedarse en casa, los obligaría a seguir un camino de trabajo y no estudios.

El segundo punto que dan las autoridades, tiene relación con el adoctrinamiento religioso. Para los expertos, tener a los niños en casa, es un camino seguro a que los padres los convenzan y lleven por un camino religioso que no existiría si es que los menores asistieran al colegio.

El tercer punto, y quizás el más razonable, es la forma en la que los alemanes conciben la educación.

Para ellos, no tiene que ver solo con el conocimiento que entregan los profesores, si no también con los valores que buscan crear un ciudadano responsable.

Según las autoridades, estos valores pluralistas no se desarrollan de forma beneficiosa desde el hogar y es necesario la participación de sus docentes en el proceso.

Por último, y algo que deberían escuchar en varios países, es la fuerza que tiene alemania para mezclar distintas realidades y clases sociales.

En el país europeo la integración es parte de la cultura, y el colegio es el mejor lugar para que los distintos mundos se encuentren.

¿Qué ocurre si no se cumple con esta regla?

Ya sabemos cuáles son los argumentos para prohibir el homeschooling, pero ¿qué ocurre si una familia no cumple?

Si una familia no cumple, se arriesga a multas bastante altas, que van desde los 900 euros hasta los 10.000 euros dependiendo el caso.

La multa más cara ocurrió en 2006, muchos años antes de que iniciara la pandemia.

Otros países que siguen la tendencia

En américa latina nos parece raro, pero Alemania no es el único país que prohíbe la educación en casa. En Suecia, Noruega y Ámsterdam  tienen esta misma regla (cada uno bajo sus propior argumentos), y las multas en todos los países recién nombrada, alcanzan cifras similares o superiores a las de Alemania.